Ni
el acto más eufórico jamás hecho,
ni la máxima autoridad autoproclamada
podrán pagar nunca,
ni la cantidad innumerable de palabras creadas.
No, no podrán nunca.
Jamás se acercaran, jamás le pisaran los talones.
En ningún momento lo verán doblar la esquina,
ni mucho menos oirán hablar de él, de su magnitud.
Nunca lo encontraran en la fila de algún banco
ni mucho menos en sus propios hogares,
de vez en cuando creerán divisarlo a lo lejos
pero se darán cuenta que anda suelto y sin responsabilidades.
De ser tan misterioso y arrollador de interrogantes
se escabulle en este mundo desesperanzador
caminando asustado en busca de lo que perdió.
Camina y camina esquivando autos y bicicletas
transpira corriendo por las calles sin tregua,
De la misma manera que los demás creen verlo velozmente,
él cree estar a punto de encontrarse con eso que tanto persigue
y así poder entregarle todo, aunque ella ya no lo vea,
aunque ella no lo sienta...
domingo, 27 de abril de 2014
miércoles, 26 de marzo de 2014
Un libro
Un libro.
Sabíamos la inmediatez de lo imposible, deseaba encontrarte entre varias distorsiones.
El agua y su infinita fuerza, el agua y su potente destreza.
Surge el malestar y la bronca, un rejunte de páginas querían ser entregadas con amor, un rejunte de confesiones debían ser entregadas con vergüenza.
Actos irremediables destinan mi estático y lúgubre regreso.
De un lado una garganta a punto de estallar se reserva la munición, del otro lado un libro mojado.
Sabíamos la inmediatez de lo imposible, deseaba encontrarte entre varias distorsiones.
El agua y su infinita fuerza, el agua y su potente destreza.
Surge el malestar y la bronca, un rejunte de páginas querían ser entregadas con amor, un rejunte de confesiones debían ser entregadas con vergüenza.
Actos irremediables destinan mi estático y lúgubre regreso.
De un lado una garganta a punto de estallar se reserva la munición, del otro lado un libro mojado.
Obstáculos
La sentencia
aumenta
y los latidos perturban.
Los pensamientos obstruyen
cataratas de respuestas.
y los latidos perturban.
Los pensamientos obstruyen
cataratas de respuestas.
-
Desde mi
costado, amordazado,
silenciado, censurado
inmortalizo al idiota más calmado,
al idiota más anestesiado.
silenciado, censurado
inmortalizo al idiota más calmado,
al idiota más anestesiado.
-
Si las
palabras fueran balas,
si las respuestas fueran varias,
si mi postura tuviera sentido
yo no tendría obstáculos en el camino.
si las respuestas fueran varias,
si mi postura tuviera sentido
yo no tendría obstáculos en el camino.
domingo, 9 de marzo de 2014
The fallen
Refulgente
y latente armoniza la vista,
destilado natural observando la caída.
Generando paz al versar,
que sin más oscila en perpetuar
la frialdad condicional.
Humanidad.
Naturaleza.
destilado natural observando la caída.
Generando paz al versar,
que sin más oscila en perpetuar
la frialdad condicional.
Humanidad.
Naturaleza.
Mujer
Glorioso el tiempo
que debe darnos la razón,
encadenarte en silencios nunca fue solución.
Encandilados quedan mis ojos al verte furtiva
mediante tu presencia única que predomina.
Los temerosos siglos pasados de la memoria se abolirán,
aunque quede el triste recuerdo opresivo
habrá una ventana para divisar
un inminente porvenir equitativo.
Porque cuando no callas erige la pasión,
porque la belleza es sinónimo de acción.
encadenarte en silencios nunca fue solución.
Encandilados quedan mis ojos al verte furtiva
mediante tu presencia única que predomina.
Los temerosos siglos pasados de la memoria se abolirán,
aunque quede el triste recuerdo opresivo
habrá una ventana para divisar
un inminente porvenir equitativo.
Porque cuando no callas erige la pasión,
porque la belleza es sinónimo de acción.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Sofía
¿Te acordás de los versos de Alejandra? Y de aquel sábado frío cuando destruimos la distancia con ese abrazo desgarrador y a la vez tímido, las noches comunicándonos a kilómetros. Aquella lluvia maldita, las terapias, la música, los libros, el café y el anhelo del local con la selección de películas en las callecitas de París. ¿Te acordás?.
domingo, 16 de febrero de 2014
La búsqueda eterna
Se
aceleraba mi adrenalina, el bosque era un parpadeo constante de luces negativas
y mi pulso aumentaba rápidamente. Sentía la presencia, los pasos largos detrás
de mí pero el temor al sin fin inconcluso me negaba toda posibilidad de acción
diferente a la que estaba ejerciendo, la de correr. Correr sin parar,
desaforadamente con los ojos inyectados de atención a la pseudo-persecución que
afirmaba estar llevando a cabo sobre mi cuerpo ya mojado de miedos.
El ritmo cardiaco había llegado a un punto en el que no había artefacto que detectara tal latencia jamás imaginada, mis piernas se movían en un modo metódico, automático y eventual; sobre mis manos se podían vislumbrar la caída de todas las falacias, paranoias y culpas en un mismo modo, en modo de lágrimas veloces.
A lo lejos, de algún modo divise una luz entre tanta negritud, una luz que quise creer que era la salvación, la luminosidad interna a un cuerpo tapado de temor y sucesos poco convencionales. Marche en pos de salvación, en virtud de negación a la rendición total de mis músculos. Corría queriendo acercarme a dicha luz pero cuanto más me acercaba, a pasos agigantados se movilizaba en contra mío y permanecía quieta al cabo de segundos hasta que yo quería volver a atravesarla. La utópica razón de querer llegar a una luz en pleno descampado repleto de árboles y tras la perspectiva difusa e ilusoria de sentir la persecución constante de una cosa inimaginable, sin forma ni modo de actuar, me desplaza por horas y días en este sendero irrisorio y a la vez temido en busca de salidas al desgano que me acecha para así de una vez sentir en mi piel la inimaginable luz que tanto espere.
El ritmo cardiaco había llegado a un punto en el que no había artefacto que detectara tal latencia jamás imaginada, mis piernas se movían en un modo metódico, automático y eventual; sobre mis manos se podían vislumbrar la caída de todas las falacias, paranoias y culpas en un mismo modo, en modo de lágrimas veloces.
A lo lejos, de algún modo divise una luz entre tanta negritud, una luz que quise creer que era la salvación, la luminosidad interna a un cuerpo tapado de temor y sucesos poco convencionales. Marche en pos de salvación, en virtud de negación a la rendición total de mis músculos. Corría queriendo acercarme a dicha luz pero cuanto más me acercaba, a pasos agigantados se movilizaba en contra mío y permanecía quieta al cabo de segundos hasta que yo quería volver a atravesarla. La utópica razón de querer llegar a una luz en pleno descampado repleto de árboles y tras la perspectiva difusa e ilusoria de sentir la persecución constante de una cosa inimaginable, sin forma ni modo de actuar, me desplaza por horas y días en este sendero irrisorio y a la vez temido en busca de salidas al desgano que me acecha para así de una vez sentir en mi piel la inimaginable luz que tanto espere.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)